
Cada otoño, las calles de Cocentaina a la sombra del Palau Comtal se llenan de vida, historia y una mezcla de olores verdaderamente irresistibles. Fundada en el año 1346 por privilegio real, la feria de todos los santos de cocentaina es uno de los acontecimientos más antiguos y multitudinarios de toda España. Aunque sus orígenes fueron puramente agrícolas y ganaderos, hoy en día se ha transformado en un auténtico santuario sensorial donde la tradición culinaria de la montaña alicantina se preserva y se celebra con enorme orgullo. Recorrer sus populosos barrios medievales y árabes durante estos días festivos supone una invitación abierta a saborear la despensa más íntima y auténtica de la comarca.
El festín de la charcutería y los quesos de la montaña
El clima de montaña de El Comtat ha favorecido históricamente la conservación natural de los alimentos y el desarrollo de técnicas de maduración singulares. Durante los días de feria, la zona del mercado tradicional se convierte en un escaparate lleno de color donde los pequeños productores locales exponen embutidos curados al aire de la Sierra de Mariola y quesos elaborados con recetas tradicionales de pastoreo.
Para comprender mejor la diversidad de sabores que se pueden encontrar en este mercado histórico, resulta de gran utilidad analizar algunos de los embutidos y quesos más representativos que elaboran los artesanos de la comarca.
| Producto artesanal | Ingredientes principales | Proceso de curación | Sensación en boca |
|---|---|---|---|
| Blanquet | Magro de cerdo, especias, huevo | Embutido hervido tradicional | Textura suave, sabor especiado y meloso |
| Queso de cabra de Mariola | Leche cruda de cabra, cuajo | Madurado en cueva con corteza lavada | Notas de hierbas silvestres, regusto cremoso |
| Fuet de banyeres | Carne magra de cerdo, pimienta negra | Secado al aire libre de montaña | Mordida firme, grasa bien integrada y sabrosa |
| Sobrasada de la marina | Lardo de cerdo, pimentón dulce, sal | Curación lenta en tripa natural | Untuosidad extrema con un toque ahumado sutil |
Estas especialidades charcuteras y queseras demuestran cómo la geografía y el clima frío de la comarca han moldeado un recetario de supervivencia que hoy se aprecia como alta gastronomía. Los productores locales siguen aplicando recetas centenarias para mantener intacta la calidad del producto.
Los bocados dulces que endulzan el otoño
Ninguna visita a este acontecimiento histórico estaría completa sin rendirse ante el legado de la pastelería tradicional, que fusiona de manera magistral las costumbres cristianas con una profunda herencia árabe. Los puestos de dulces ofrecen una exhibición dorada de texturas donde las almendras, la miel y los frutos secos de la zona son los grandes protagonistas de los mostradores.
La repostería de feria cuenta con una identidad propia muy definida, marcada por la estacionalidad del otoño y el uso de ingredientes locales de primer nivel. Entre los dulces más buscados por los visitantes, destacan las siguientes especialidades:
- Panellets de piñones: pequeños bocados elaborados con una base de mazapán de almendra cubiertos por una capa crujiente de frutos secos.
- Turrón de Alicante: el clásico dulce de almendra entera tostada y miel con su inconfundible oblea blanca exterior.
- Pasteles de boniato: empanadillas dulces rellenas de una masa cremosa de batata con un toque sutil de canela y anís.
- Buñuelos de calabaza: masas fritas esponjosas que se sirven calientes y espolvoreadas con abundante azúcar blanquilla.
Estas elaboraciones artesanales no solo satisfacen el paladar de los visitantes, sino que conectan de forma directa con las raíces agrícolas de la región. El olor a canela, boniato y frutos secos tostados se convierte así en la banda sonora olfativa de todo el recorrido festivo.
El maridaje líquido de la montaña alicantina
Para equilibrar la potencia de los embutidos y la dulzura de la repostería artesanal, el certamen ofrece una interesante propuesta de bebidas espirituosas y vinos de la tierra. La montaña alicantina ha desarrollado una cultura de destilación única basada en las propiedades medicinales y aromáticas de la flora silvestre que crece en los valles del interior de la provincia.
La experiencia gastronómica en este evento histórico se complementa con una rica variedad de bebidas que reflejan la biodiversidad de las sierras alicantinas. Las opciones líquidas para acompañar las viandas sólidas incluyen clásicos como los siguientes:
- Herbero de la Sierra de Mariola: licor tradicional elaborado con la maceración de plantas aromáticas como la salvia, el tomillo y el hinojo.
- Café licor: bebida espirituosa muy popular en las comarcas del sur que se consume sola, con hielo o combinada con granizado de limón.
- Fondillón de Alicante: vino rancio noble y generoso con más de diez años de crianza, perfecto para acompañar quesos azules y postres complejos.
- Mosto de uva moscatel: zumo dulce natural sin alcohol obtenido de las primeras prensadas de la vendimia tardía de la Marina Alta.
Estos tragos tradicionales, servidos siempre con moderación, constituyen el broche de oro perfecto para una jornada de exploración culinaria. Su elaboración artesanal garantiza que cada sorbo contenga un pedazo del paisaje y la historia líquida de la comarca.
